Todo comenzó…

A principios del año 2001, seis meses después de salir del hospital, tras un transplante renal, el cual, con anterioridad, me tuvo postrado en una silla de rueda y sometido a sesiones de diálisis durante tres años y medio, debido a un accidente de tráfico del tipo:

¡¡¡“Pero qué bestias eres, tío!!!

Estando en la terraza de una cafetería, mi hermana, cogiendo un sobre de azúcar, me recordó que una amiga suya los recogía…

…y me animó a hacerlo a mí también.

Mi hermana pensó, seguramente, que se me pasaría la locura en unos cuantos meses. O tal vez pensó que habría pocos sobres. No sé…

Primero los recogía y les sacaba el azúcar cortándolos con unas tijeras. ¡¡¡Craso error!!!

Después, se empezaron a amontonar. Más tarde, comencé a clasificarlos. Un buen día, me regalaron un ordenador. Días después pensé:

“¿Habrá por ahí algún loco que también los recoja?”

Y descubrí uno que estaba peor que yo: Madrid, 20 años recogiéndolos y, además, los coleccionaba. Y tenía más de ¡¡¡100.000!!!

Este coleccionista me dijo que había muchísima más gente que también los coleccionaba, sobre todo en Cataluña y en el extranjero.

Recuerdo que pensé: “¡Bueno, ya no soy tan ‘raro’ como pensaba!”

También recuerdo que siempre que buscaba en internet coleccionistas o coleccionismo de sobres de azúcar me salía una página que ponía “Mi historia”. Pensaba que no tendría nada que ver con esto de los sobres de azúcar, así que siempre la desechaba y ni siquiera la abría para mirarla. El chico de Madrid, no tan chico ya por aquella época, me dijo que era el portal de un tal Xavier Galve.

Entre en él y supe que había un mogollón de gente, casi toda de España, que coleccionaba sobres de azúcar.

¡¡¡Increíble!!!

Con el chico de Madrid ya había hecho algunos cambios: él fue quien me aconsejó que no los abriera con las tijeras y que usara un cutex. También insistió en enviarme series, después de decirle una y mil veces que no lo hiciera, ya que, en aquellos momentos sólo coleccionaba sobre nominativos, y no me interesaba en intercambio de otro tipo de sobres.

El chico de Madrid se llamaba y se sigue llamando Miguel, y cambio con él desde entonces. Es el que me mandaba series cuando yo no las quería, pero que, aún así siguió enviándomelas. Por lo que, gracias a él, ahora sólo colecciono este tipo de sobres.

Por esto y por otras muchísimas cosas, doy las gracias a todos por la amistad y el apoyo que me habéis dado hasta el día de hoy.

Fdo.: Enrique José García Valls

 

Enrique J.